Sobre mí

Socorro Paniagua Domínguez

Mi nombre es Socorro Paniagua Domínguez,  especialista en  evaluación, diagnóstico y tratamiento de alteraciones psicológicas.

Mi trayectoria en el ejercicio profesional se remonta al año 1994, con un enfoque particular en la atención clínica desde el año 2000.

A lo largo de los años, he acumulado una extensa experiencia que me respalda como psicoterapeuta, centrada en la intervención de diversos trastornos psicológicos en las distintas etapas de la vida, así como en momentos vitales conflictivos.

Mi compromiso radica en proporcionar un abordaje terapéutico integral y especializado, guiando hacia el bienestar emocional y el desarrollo personal.

Trayectoria profesional

Mi trayectoria profesional ha estado marcada por roles significativos que han enriquecido mi capacidad para abordar diversas necesidades psicológicas.

  • Ámbito clínico

Atención clínica en el Centro de Psicología Pigmalión: Evaluación, Diagnóstico y Tratamiento de trastornos psicológicos en la edad adulta, la adolescencia y la infancia.

Realización de Peritajes Psicojurídicos

Psicóloga del programa de apoyo Emocional a mujeres víctimas de violencia de género.

  • Ámbito formativo

Participación como docente en el Módulo de Psicología Social y Testimonio del Curso de Formación Básica para Policías Locales en la Escuela Regional de Castilla y León de la Policía Local.

Profesora en cursos de capacitación profesional y orientación sociolaboral, habiliadades sociales y comunicación interpersonal.

Diseño, organización, programación e impartición de diferentes cursos orientados a la inserción laboral del alumnado.

¿Por qué Pigmalión?


La elección del nombre de un centro de psicología no es una decisión casual. Los nombres transmiten valores, una forma de entender a las personas y una manera de acompañar los procesos de cambio y crecimiento.


Pigmalión procede de la mitología griega. Según el mito, Pigmalión era un escultor de Chipre que, insatisfecho con la realidad que le rodeaba, decidió volcarse por completo en su arte. Buscó crear la figura de una mujer ideal y esculpió una estatua a la que dedicó todo su talento, perfeccionando cada detalle hasta convertirla en su obra más preciada.


Con el tiempo, Pigmalión comenzó a tratar la estatua como si estuviera viva, estableciendo con ella un vínculo afectivo. Conmovida por su deseo y su entrega, la diosa Afrodita dio vida a la escultura, que pasó a convertirse en una persona real conocida como Galatea.


Más allá del relato mítico, esta historia ha sido interpretada como una metáfora de la capacidad humana para transformar la realidad a través de la atención, la expectativa y el significado que se atribuye a lo que nos rodea.


En psicología, el denominado “efecto Pigmalión” describe cómo las expectativas influyen en la conducta, la motivación y la autoimagen. Cuando una persona es mirada desde la confianza, la comprensión y una valoración realista de sus capacidades, aumenta la probabilidad de que desarrolle recursos que antes no estaban disponibles o no habían sido reconocidos.


Cada proceso terapéutico parte de una historia única. En ella pueden aparecer dificultades como ansiedad, problemas de autoestima, malestar emocional, conflictos relacionales o momentos de crisis vital. Sin embargo, junto a estas dificultades coexisten también recursos, capacidades y posibilidades de cambio.


El trabajo psicológico no consiste en moldear a la persona ni en dirigir su vida en una dirección determinada, sino en facilitar un espacio seguro donde pueda comprender lo que le ocurre, ampliar su autoconocimiento y desarrollar herramientas para vivir de forma más coherente con sus valores y necesidades.


El nombre Pigmalión representa la confianza en el potencial humano y en la capacidad de transformación psicológica dentro de un entorno de respeto, comprensión y rigor profesional. La terapia se entiende como un proceso de descubrimiento progresivo en el que el cambio no se impone, sino que se construye.

La consulta